Consejos para el fin de semana: espectacular Sirio

Debido a la contaminación lumínica de nuestro Cielo, a menudo nos es complicado identificar las constelaciones. Fuera de las grandes ciudades normalmente solo se pueden observar las estrellas muy brillantes. La más brillante de todas es Sirio, a las que solo se les asemejan los Planetas Venus y Júpiter, además de, por supuesto, el Sol y la Luna.

Cuando este fin de semana miremos por la noche hacia el sur, veremos al brillante Sirio en la constelación del Can Mayor (Canis Major). Como orientación, nos puede servir Orion, ya que su cinturón, las Estrellas Alnitak, Alnilam y Mintaka nos señala el camino hacia Sirio (ver foto de arriba, elaborada con el software Calendario del Cosmos 2016 Professional).

Sirio brilla en todo su esplendor

¡No debemos pasar por alto a Sirio! Brillará con una luz blanquiazul. En su estado más bajo en el horizonte, combinado con su brillo, se avivará con fulgor. Esto también se podría confundir con una avión parpadeante o con una flota de invasión extraterrestre. Debido a su ubicación en Can Mayor, a Sirio a veces se le llama la “Estrella perro”. En la antigua Grecia, se podía ver a Sirio todos los años por primera vez, en el cielo de madrugada, cuando se aproximaban los días más calorosos del año.

Sirio es una Estrella que se encuentra a una distancia de 8,6 años luz. A nosotros quizás nos parece muy lejos, pero en dimensiones astronómicas es nuestro vecino cósmico. Después de Tolimán (Alpha Centauri), Sirio es la Estrella más cercana a nuestro sistema solar, pudiendo ser observada a simple vista. Puesto que Tolimán es un objeto que se encuentra en el hemisferio sur, Sirio es la estrella más cercana a nosotros, los europeos. Su brillo se debe no solo a la cercanía, sino también a su elevada temperatura de 9.400 grados Kelvin. Nuestro Sol es más fresco en comparación con Sirio, ya que se encuentra a 5.800 grados Kelvin. Al igual que nuestro Sol, Sirio obtiene su energía de la fusión del hidrógeno en helio en el núcleo de la estrella. Puesto que Sirio tiene más del doble de masa que el Sol, cuenta también con una tasa significativamente más alta. Sirio es 23 veces más brillante que nuestro Sol.

En el año 1718, el astrónomo inglés Edmond Halley, observó que Sirio cambió su posición en el cielo. Éste se mueve más lento entre otras Estrellas. Tales movimientos no son infrecuentes en las Estrellas. La corta vida del hombre y de la humanidad, nos sugiere que el cielo es inmutable. Observaciones exactas de Friedrich Wilhelm Bessel, mostraron que el movimiento lento de Sirius es serpentino. ¡Algo debe atraer y tirar de Sirio! No fue hasta 1862, cuando el estadounidense lvan Clark demostró en el telescopio, al acompañante de Sirio. La siguiente figura muestra una imagen del telescopio espacial Hubble de Sirius y su compañero, Sirio B.

 Quelle: NASA, ESA, H. Bond (STScI), and M. Barstow (University of Leicester)


Fuente: NASA, ESA, H. Bond (STScI), y M. Barstow (Universidad de Leicester)

Como podemos observar, no se ve casi nada. Sirio B es el pequeños punto en la parte inferior izquierda. Se necesita una excelente selectividad para representar dos objetos que reflejan tan juntos y al mismo tiempo con un brillo tan diferente.

Tales estrellas dobles no son tan raras. La pequeña compañera Sirio B no encajaba en el esquema de los astrónomos. A partir del brillo y el movimiento de Sirio A, los astrónomos pudieron calcular que Sirio B tiene aproximadamente la misma masa que el Sol, pero es ligeramente más pequeña que la Tierra: La densidad de Sirio B es tan alta que un centímetro cúbico de su materia, tiene una masa de cuatro toneladas! Sirio B es una llamada enana blanca. Se trata de núcleo de alta densidad de una estrella que brilla extinta a una temperatura de 25.000 grados Kelvin.